martes, 29 de octubre de 2013

Emprendedores y currantes de Mercamejor: quien paga manda.



No nos habíamos dado cuenta de que estamos en crisis. Al menos hacemos todo lo está en nuestra mano para que se note lo menos posible. Todos los ciudadanos intentan mantener ingresos y reducir gastos. Pero los únicos que están legitimados para hacerlo son los currantes, porque los empresarios, los emprendedores, los que arriesgan sus ahorros para intentar crear un producto atractivo para el ciudadano, estos no. Ellos no deben de mantener los gastos, está moralmente prohibido tocarlos.






Y además están obligados a seguir proporcionando un empleo a los currantes, y seguir suministrándole los mismos sueldos. Este es, en definitiva, el problema que lastra el crecimiento, y frustra a la sociedad. Se intenta pensar que los empresarios son todos millonarios, pero el 80% del tejido empresarial de este país, se compone de pequeñas empresas de como mucho cuatro currantes, incluido el dueño. Se intenta pensar entonces en ese 20% de grandes empresas, imaginando a millonarios acomodados que aprovecharon su situación privilegiada para dominar el mundo, pero también otro 80% nos quita esa ilusión, porque es la proporción que existe entre los milmillonarios, pues esos son de procedencia humilde.



Entonces apelamos a la humanidad. ¿Cómo es esto? Sí hombre, la humanidad. Les decimos a los empresarios que no echen a un trabajador y que tampoco le reduzca el sueldo y que la diferencia entre los ingresos y los gastos las abone él mismo. Por los buenos tiempos. Es decir, por todo el dinero que ha ganado a costa de sus trabajadores. Es curioso… acusamos al empresario de ser el mismo diablo, y al mismo tiempo le exigimos que se comporte como Maria Teresa de Calcuta, le pedimos que renuncie a sus beneficios para mantener a sus trabajadores. Le pedimos una bondad, acusándole al mismo tiempo de malvado. ¿En qué quedamos?



El que paga manda, en eso estamos todos de acuerdo. ¿Y nuestra humanidad? Si hombre, la del currante. Ya, me preguntaréis que como voy a tener los santos cojones de pedirle humanidad al peón más pequeño de la jerarquía laboral. Pero es que yo ya no estoy mirando al currante como empleado, sino como consumidor. Sí, sí… como consumidor. ¿Dónde está la humanidad del currante cuando acude al chino de la esquina a comprar los productos manufacturados en un país en el que no se respetan los derechos laborales? Porque comprando esos productos, obligamos a los empresarios a bajar el precio de los productos que nosotros mismos producimos. De otro modo seguiremos yendo al chino, y la empresa cerrará. Pero bueno, para eso están los empresarios, para dar trabajo. Y los productos… que los compren los chinos. ¿No?



Nos equivocamos si miramos a los currantes y a los empresarios como personas distintas, porque no lo son. Somos ciudadanos, todos. Y todos buscamos lo mejor para nosotros. Pero no nos comportamos como ciudadanos, sino como currantes y empresarios. Hay quien dice que hay empresarios que roban a sus trabajadores. También hay quien dice que hay trabajadores que roban a sus empresas. ¿En qué quedamos, otra vez? En eso… todos ciudadanos.



  

Y mientras, en este mismo país, hay gente que busca empleo y otros que emprenden. Empresas como Mercadona, con un código ético basado en mantener a los trabajadores satisfechos para que trabajen mejor. También se preocupa de buscar a los proveedores de dentro de España, y les ayuda a crear un producto competitivo, pagándoles más dinero que a la competencia si es necesario. Creando puestos indefinidos, y nunca contratando a personal externo para ocupar cargos de dirección; siempre renovación interna. Gente que busca ofrecer un servicio al ciudadano, hacerle más feliz y recibir una recompensa a cambio. Y si pueden vender más, contratarán a más gente para repartirse los beneficios. No ha necesitado romper ninguna ley, no está haciendo nada que sea ilegal. Simplemente está explotando la realidad de que, con trabajadores satisfechos, los productos  y servicios siempre son más competitivos. Y eso hace que la competencia o asuma vender menos, o asuma que tiene que imitarle. Así mantiene esclavizada a la sociedad, pues los obliga a comprar en sus tiendas y a sus competidores imitarle, por culpa de la dichosa ley de "la oferta y la demanda". Pero qué listo es ese emprendedor, seguramente se quedará la mejor parte de los beneficios, cuando son muchos los que trabajan para que eso se lleve a cabo. ¿Eso piensas? Pues lo tienes fácil ciudadano; emprende tú. Emprende tú, y les pagas a los trabajadores más que le paga él. Seguro que se irán corriendo a tu empresa. Mercamejor, le puedes poner de nombre. Y luego te toca esperar sentado, para ver cómo te llueve el dinero. Y si no llueve el dinero, la culpa es de los políticos... que son los que obligan a los ciudadanos, currantes y empresarios, a que manden.

lunes, 28 de octubre de 2013

Perez Reberte en Salvados, y la acomodada ciudadanía.

Ha sido en la sexta en donde nuestro sectario Évole, ha buscado una vez más el perfil más humano de los problemas que más le interesa a la izquierda. Ojalá existieran más programas como el que él hace y ojalá todo el mundo los viera, porque aunque su objetivo es engañar a la población al menos lo hace en un lenguaje de calle, y puede crear tendencia. Se lleva mintiendo desde que el hombre aprendió a hablar, pero hablar de forma que nos entendamos todos es algo que rara vez se hace. Y aquí se centran en eso mismo; hablar con la boca de la calle... las ideas de siempre.

La cadena particular

Entre otros iluminados, apareció este viernes mi respetado Pérez Reverte, alguien que tiene el don de la comunicación. Lo admiro por como transmite sus historias. Y es curioso porque en algunas de sus obras, la gramática es algo enrevesada y costosa de entender, pero en otrasfluyen de forma natural en la mente del lector, de forma tan natural que este puede no estár dándose cuenta de que realmente las está leyendo, y no imaginando directamente. Un grande de la literatura actual española.


Culto por necesidad, ha trabajado como corresponsal de guerra y esto me hace entender que sabe bien qué diferencia hay entre el mundo real y el mundo imaginario. Quizás por eso discrepo con él, en lugar de ignorarlo.

Después de escucharle tengo que decir que sería muy buen comunicador y que ya están tardando en invitarle como contertulio, de forma urgente. El frente anti-sistema es ridículo y por lo tanto sería una reina entre tantos peones, ajedrecísticamente hablando claro. Pero dudo mucho que Pérez tenga algún interés en discutir o contrastar sus afirmaciones de forma tan tensa, en un debate televisado. Creo que es feliz como está, y que por eso seguirá estando así.


Y eso es precisamente lo que él critica al resto de la ciudadanía. Les acusa de ser inmovilistas. Les acusa de quejarse en el bar, de dar un puñetazo encima de la mesa protestando y exigiendo movilizaciones, pero  inmediatamente después salir a la calle para vigilar que ninguno de esos manifestantes les estropee el coche. Dice, con mucha razón, que la gente está esperando a que pase la crisis para seguir como antes. Y razón no le falta. 

Pero se contradice en una cosa, en una afirmación tácita que no dice, porque la da por hecha. Y es que la gente busca cambiar el sistema. Esa es una gran mentira, Arturo. Porque, como muy bien expones, la gente no se moviliza. Y si no lo hace, es sencillamente, porque realmente no necesitan ese cambio. Lo único que quiere la gente, es que la economía mejore para vivir como antes. Y no quiere saber nada de socialismos, socializaciones, socialdemocracia, democracia social o socializar su capital.

Pongamos el ejemplo de todos los ciudadanos, o más bien de la mayoría. Todos quieren ser millonarios pero, ¿todos hacen algo para conseguirlo? Sí, vamos, quiero decir que, ¿Alguien sale a la calle a vender cartones? ¿A preguntar qué producto o servicio le interesa al consumidor para ofrecerlo? ¿Alguien pretende abrir los domingos para ganar más dinero? ¿Alguien ha pensado en ahorrar todo su dinero, privándose de todo lo demás, para abrir un negocio? Entonces, ¿por qué vamos a pensar que quieren hacerse millonarios? Es más bien lo que he dicho, desean "SER" millonarios, pero no están dispuestos a conseguirlo.

Ya, como el ejemplo era sobre el dinero, hay quien tiene un montón de excusas para contradecirme. Está bien, pongámoslo con el deporte. ¿Todo el mundo quiere jugar como CR7? Sí pero, ¿están dispuestos a entrenar todos los días, independientemente del fracaso o del éxito? ¿Están dispuestos a esforzarse más allá de lo aconsejable? ¿De renunciar a comer lo que uno desea? ¿De renunciar a levantarse a la hora que le dé la gana cuando pueda? ... ¿sigo?

Por eso, Arturo, la gente no sale a la calle. Porque como todo el mundo, desea un cambio a mejor, pero en realidad no están dispuestos a ello. Y eso puede ser por varios motivos, uno de los más claros es que no estamos tan mal como a Jordi Évole le gusta imaginar. Y tú, que sabes más que los demás de revueltas, lo sabes mejor que nadie. Y por eso te quejas, porque te gustaría que la gente se revelase, aunque tú tampoco estás dispuesto a hacerlo, y te entiendo.

Yo en tu lugar, tampoco lo haría.