lunes, 28 de octubre de 2013

Perez Reberte en Salvados, y la acomodada ciudadanía.

Ha sido en la sexta en donde nuestro sectario Évole, ha buscado una vez más el perfil más humano de los problemas que más le interesa a la izquierda. Ojalá existieran más programas como el que él hace y ojalá todo el mundo los viera, porque aunque su objetivo es engañar a la población al menos lo hace en un lenguaje de calle, y puede crear tendencia. Se lleva mintiendo desde que el hombre aprendió a hablar, pero hablar de forma que nos entendamos todos es algo que rara vez se hace. Y aquí se centran en eso mismo; hablar con la boca de la calle... las ideas de siempre.

La cadena particular

Entre otros iluminados, apareció este viernes mi respetado Pérez Reverte, alguien que tiene el don de la comunicación. Lo admiro por como transmite sus historias. Y es curioso porque en algunas de sus obras, la gramática es algo enrevesada y costosa de entender, pero en otrasfluyen de forma natural en la mente del lector, de forma tan natural que este puede no estár dándose cuenta de que realmente las está leyendo, y no imaginando directamente. Un grande de la literatura actual española.


Culto por necesidad, ha trabajado como corresponsal de guerra y esto me hace entender que sabe bien qué diferencia hay entre el mundo real y el mundo imaginario. Quizás por eso discrepo con él, en lugar de ignorarlo.

Después de escucharle tengo que decir que sería muy buen comunicador y que ya están tardando en invitarle como contertulio, de forma urgente. El frente anti-sistema es ridículo y por lo tanto sería una reina entre tantos peones, ajedrecísticamente hablando claro. Pero dudo mucho que Pérez tenga algún interés en discutir o contrastar sus afirmaciones de forma tan tensa, en un debate televisado. Creo que es feliz como está, y que por eso seguirá estando así.


Y eso es precisamente lo que él critica al resto de la ciudadanía. Les acusa de ser inmovilistas. Les acusa de quejarse en el bar, de dar un puñetazo encima de la mesa protestando y exigiendo movilizaciones, pero  inmediatamente después salir a la calle para vigilar que ninguno de esos manifestantes les estropee el coche. Dice, con mucha razón, que la gente está esperando a que pase la crisis para seguir como antes. Y razón no le falta. 

Pero se contradice en una cosa, en una afirmación tácita que no dice, porque la da por hecha. Y es que la gente busca cambiar el sistema. Esa es una gran mentira, Arturo. Porque, como muy bien expones, la gente no se moviliza. Y si no lo hace, es sencillamente, porque realmente no necesitan ese cambio. Lo único que quiere la gente, es que la economía mejore para vivir como antes. Y no quiere saber nada de socialismos, socializaciones, socialdemocracia, democracia social o socializar su capital.

Pongamos el ejemplo de todos los ciudadanos, o más bien de la mayoría. Todos quieren ser millonarios pero, ¿todos hacen algo para conseguirlo? Sí, vamos, quiero decir que, ¿Alguien sale a la calle a vender cartones? ¿A preguntar qué producto o servicio le interesa al consumidor para ofrecerlo? ¿Alguien pretende abrir los domingos para ganar más dinero? ¿Alguien ha pensado en ahorrar todo su dinero, privándose de todo lo demás, para abrir un negocio? Entonces, ¿por qué vamos a pensar que quieren hacerse millonarios? Es más bien lo que he dicho, desean "SER" millonarios, pero no están dispuestos a conseguirlo.

Ya, como el ejemplo era sobre el dinero, hay quien tiene un montón de excusas para contradecirme. Está bien, pongámoslo con el deporte. ¿Todo el mundo quiere jugar como CR7? Sí pero, ¿están dispuestos a entrenar todos los días, independientemente del fracaso o del éxito? ¿Están dispuestos a esforzarse más allá de lo aconsejable? ¿De renunciar a comer lo que uno desea? ¿De renunciar a levantarse a la hora que le dé la gana cuando pueda? ... ¿sigo?

Por eso, Arturo, la gente no sale a la calle. Porque como todo el mundo, desea un cambio a mejor, pero en realidad no están dispuestos a ello. Y eso puede ser por varios motivos, uno de los más claros es que no estamos tan mal como a Jordi Évole le gusta imaginar. Y tú, que sabes más que los demás de revueltas, lo sabes mejor que nadie. Y por eso te quejas, porque te gustaría que la gente se revelase, aunque tú tampoco estás dispuesto a hacerlo, y te entiendo.

Yo en tu lugar, tampoco lo haría.

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